Si estás leyendo estas líneas, te damos nuestra más sincera enhorabuena por la nueva personita que habéis añadido a vuestra familia o lo vais a hacer.
Los que tenemos hij@s, sabemos lo difícil que puede llegar a ser la crianza, sobre todo cuando somos padres o madres primerizos. Lo normal es que guiados por nuestro instinto (es cuestión de hormonas), hagamos las cosas lo mejor posible para con nuestr@s hij@s, siempre acorde a la salud de nuestro bebé y al modelo biopsicosocial en el que nos movemos, así que no os preocupéis que seréis los mejores padres y madres que vuestros bebés podrían tener.
Las primeras semanas, en las que tanto nosotros como nuestro bebé nos estamos adaptando los unos a los otros y al nuevo medio que nos rodea, aparecen un sinfín de preocupaciones con fundamento y otras con no tanto.

 

-¿Lo estaremos haciendo bien?
-¿Por qué llora el bebé?,
-¿Tendrá hambre? Pero si ha comido hace nada.
-¿Tendrá gases?
-A ver si va a estar malito …

 

Ante estas cuestiones que se nos plantean, hacen que como padres primerizos (y digo primerizos, porque ya con el segundo hij@ tenemos algunas lecciones aprendidas y miedos superados), nos vuelvan locos entre suegros, padres, amigos con hijos más mayores, etc… con respuestas a todas ellas basándose en el amimefuncionismo.

Cuando nuestro bebé no deja de llorar, lo lógico es ir descartando aquellas situaciones que podamos controlar, como son el hambre (nunca subestimarlo aunque la toma anterior haya sido reciente), el sueño, el pañal, frío/calor, los brazos…

Si el llanto y la irritabilidad continúa, lo más común es que sea problema de cólicos o reflujo, aunque puede haber enmascarada tras ellos alguna otra patología, por ello, este es el momento de pedir cita con nuestr@ pediatra para que valore a nuestro bebé y descarte cosas más complejas.
Si el diagnóstico tiene que ver con cólicos del lactante, reflujo gastroesofágico, tortícolis, plagiocefalias… en Clínica Nortia podemos ayudaros con técnicas de fisioterapia y osteopatía pediátrica.

Nuestro trabajo como fisioterapeutas comienza con el nacimiento del bebé, siempre se recomienda una valoración inicial, por si hay algún tipo de asimetría que pudiera condicionar el futuro desarrollo del bebé a nivel tensional, y que pudieran influir en sus movimientos, gateo y otros hitos del desarrollo.
Se recomienda una valoración cada año para poder atajar la posibilidad de que apareciese alguna patología o tratarla en el caso de que ya haya mostrado síntomas, como por ejemplo las desviaciones de columna o escoliosis.
Con el crecimiento de nuestros hij@s, también van creciendo sus movimientos, los juegos, los deportes, y también crecen las lesiones. Ahí también podemos ayudarte, contracturas, esguinces, tendinitis, estamos preparados para que deposites la salud de tus hij@s en nuestras manos.

CÓLICOS DEL LACTANTE

Se caracterizan por un cuadro de llantos prolongados, a veces inconsolables, que se inicia en la primera o segunda semana de vida y se repite casi a diario y a la misma hora.

Ciñéndonos al criterio de diagnóstico de Wessel, que es el más aceptado, se define el cólico del lactante como “episodios de llanto intenso y vigoroso al menos 3 horas al día, 3 días a la semana durante al menos tres semanas en un bebé sano y bien alimentado”.

Se desconoce la causa exacta del cólico del lactante, existiendo múltiples teorías, que en ocasiones pueden estar relacionadas entre si:

 

  • Causas gastrointestinales: inmadurez del sistema digestivo, flora bacteriana, gases, estreñimiento.
  • Causas psicólogicas: bebés hiperestimulados e hipoestimulados, ansiedad y otras conductas de padres y madres que puedan generar estrés en el bebé.
  • Alergias / intolerancias alimentarias: Intolerancias a la proteína de leche de vaca, lactosa, etc… En ocasiones al retirar los lácteos en la dieta de la madre puede mejorar los síntomas o cambiar el tipo de leche de fórmula si está la alimentación que recibe el bebé.
  • Otras causas: entre las que destacan las tensionales, también otras relacionadas con las hormonas colecistoquininas, motilina y serotonina; tabaquismo materno; bebés prematuros; inmadurez neurológica, etc.

El trabajo que los fisioterapeutas/osteópatas de Clínica Nortia llevan a cabo para ayudaros con el tratamiento de los cólicos del lactante, está encaminado principalmente a tratar aquellas causas tensionales, relacionadas íntimamente con la forma en la que vuestr@ bebé estaba encajado dentro del útero materno y condicionada a posteriori por la fase de expulsivo del parto.

En esta fase, los huesos del cráneo del bebé van sufriendo una compresión según va descendiendo hacia el estrecho inferior de la pelvis, esto provoca que los huesos se solapen disminuyendo el diámetro de la cabecita para favorecer el expulsivo. Tras esto, generalmente esos huesos van regresando a su posición normal, pero en algunos casos, sobre todo en partos traumáticos, instrumentalizados etc… y a veces en partos totalmente normales, eso no ocurre, dado que van asociadas una serie de tensiones musculares que se mantienen en las primeras semanas de vida.

En estos casos se suelen observar en el bebé ciertas asimetrías, como una orejita más adelantada que la otra, un ojo más abierto que otro, ligeras desviaciones de la nariz, un bostezo asimétrico, así como la tendencia a que esté casi siempre mirando hacia un lado determinado. También suele coincidir con los niños espabilados de los que presumen las abuelas, «mira lo pequeñito que és y lo bien que sujeta la cabeza», que se suele corresponder con un exceso de tensión en musculatura posterior de cabeza y cuello.
Todo ello puede provocar una irritación en un nervio que sale del cráneo, que es el nervio Vago, X Par Craneal o nervio neumogástrico, provocando una alteración en aquellas áreas a las que inerva, que en este caso sería el sistema digestivo.

El tratamiento que en Clínica Nortia realizamos para ayudar a vuestr@ bebé con los cólicos, se basa principalmente en técnicas de fisioterapia y osteopatía, en los que realizaremos suaves maniobras para relajar las tensiones existentes tanto las explicadas a nivel cervical y craneal, como las existentes a nivel visceral en el abdomen, aliviando tensiones y visceroespasmos. Con ello favorecemos un mejor control nervioso y un mejor funcionamiento del sistema digestivo.

Durante el tratamiento, l@s bebé suelen estar muy tranquilos, a veces se duermen, incluso si la situación lo requiere se puede hacer trabajo durante la toma. Al aliviar estas tensiones l@s bebés se suelen mostrar más relajados, disminuye el llanto y mejora la calidad del sueño.
También enseñamos a padres y madres unas sencillas maniobras de masaje para que contribuyan también a la mejoría de su bebé.
Normalmente se necesitarán unas dos o tres sesiones, aunque ya tras la primera se suele apreciar una notable mejoría.

El precio de cada consulta de fisioterapia/osteopatía pediátrica es de 45€.

REFLUJO GASTROESOFÁGICO

En recién nacidos y lactantes tanto la regurgitación como el reflujo son relativamente frecuentes, sobre todo después de las comidas. No obstante, cuando esto ocurre de forma reiterada hablamos de reflujo gastroesofágico.

El distinguir cuándo se está frente a una situación normal y fisiológica o cuándo se trata de algo patológico, no resulta tarea fácil y por ello la recomendación siempre será la de acudir a vuestr@ pediatra, para que valore convenientemente los síntomas y complicaciones en los que pudiera derivar el reflujo, descartando otras complicaciones como aspiración por reflujo, esofagitis, estenosis esofágica, etc… Generalmente os dará algunas opciones terapéuticas que pasan por cambios en la alimentación y/o relacionados con la Vitamina D, leches hidrolizadas, medicamentos, acudir a consulta de un fisioterapeuta/osteópata pediátrico, etc…

Dentro de nuestro campo de actuación, los fisioterapeutas podemos influir sobre aquellas causas relacionadas con la postura y tensiones derivadas de ellas, así como visceroespasmos y otras tensiones provocadas por algún tipo de intolerancia alimentaria.

En nuestra consulta de fisioterapia, nos encontramos un importante número de bebés derivados por sus pediatras con cuadros de reflujo gastroesofágico. Los signos o las pistas que los bebés nos van dejando, nos llevan a pensar que están íntimamente relacionados con otros episodios de cólicos del lactante.
Solemos encontrarnos con bebés que además de regurgitar, muestran grumos de leche parcialmente fermentada en la boca y sensación de que están rumiando; al llorar se estiran y arquean hacia atrás dejando rígidas las piernas; tienen mucho hipo y bostezan mucho como forma de liberar el diafragma respecto del esófago y viceversa; generan bastante saliva sin corresponder a la dentición, ya que la saliva neutraliza el exceso de ácidos del estómago; las tomas suelen ser más cortas y cada menos tiempo; y como dato curioso, suelen estar más irritables los días de viento, estás señales nos ayudan a hacernos una idea de que puede estar sucediendo en el cuerpo del bebé.

Como explicamos en el apartado de los cólicos, cuya lectura os recomiendo, en la última etapa de la gestación dentro del útero y en el propio momento del parto, se generan solapamientos en los huesos del cráneo para facilitar el expulsivo. Estos pueden ocasionar compresiones y alteración en las tensiones musculares de cabeza y cuello, pudiendo llegar a comprimir el nervio Vago, X par Craneal o nervio neumogástrico, y provocando algunas disfunciones digestivas entre las que se encuentra el reflujo y también los cólicos.

Nuestro trabajo trata de normalizar todas esas tensiones y estructuras, tanto cervicales y craneales como viscerales, mediante técnicas muy suaves, respetuosas y nada invasivas, procurando así que desde el punto de vista físico en el que actuamos, todo el desarrollo del bebé surja de la forma más natural y óptima posible.

En el protocolo de actuación, además de la valoración y tratamiento personalizado, damos unas serie de pautas y medidas posturales para que los padres y madres puedan continuar el tratamiento desde casa y ser aún más partícipes del bienestar de su bebé. Este protocolo consta de 3 sesiones, una por semana y con un coste de 45€ cada una.

Para más información no dudéis en poneros en contacto con nosotros.

PLAGIOCEFALIAS

Es bastante frecuente que madres y padres nos traigan a consulta a sus bebés porque han observado un aplanamiento en su cabecita, una cierta asimetría cráneofacial y/o que casi siempre están mirando hacia el mismo lado. Estás asimetrías craneofaciales se conocen generalmente como plagiocefalias, aunque dependiendo de cómo y por qué sea esa deformidad se las conoce con distintos nombres, braquicefalias, dolicocefalias, escafocefalias y las plagiocefalias propiamente dichas.

Como siempre, la primera recomendación es consultarlo con su pediatra, dado que la detección precoz es clave para el éxito de los tratamientos, y en función del grado y el tipo de deformidad, puede requerir de la intervención de un neurólogo pediátrico.

Estas deformidades se pueden generar por diversas causas y en distintos momentos:

  • Dentro del útero materno: El bebé nace con el aplanamiento, debido a la posición mantenida en la que estaba colocado dentro del útero. Se da con frecuencia en embarazos múltiples, bebés muy grandes o pelvis estrecha de la madre, en los que se ve reducida considerablemente la capacidad de movimiento durante la última etapa de la gestación, generando presiones mantenidas en una parte del cráneo.
  • Durante el parto: puede ocurrir en algunos partos, principalmente traumáticos, con bebés mal encajados, partos largos, y en los partos instrumentalizados.
  • Tortícolis congénita: relacionada también con la posición intrauterina, en la que la tensión generada por el músculo esternocleidooccipitomastoideo puede derivar en un aplanamiento oblicuo de la base del cráneo en la zona occipital.
  • Bebés prematuros: en estos casos, el cráneo del bebé es más inmaduro y mucho más maleable. El no contar con la dureza y consistencía que tendría en un bebé a término, hace que tenga más riesgo de sufrir deformidades craneales con posturas mantenidas en el tiempo.
  • Posturas mantenidas, generalmente “boca arriba”. Tanto el excesivo uso de hamacas y maxicosis como por las recomendaciones sanitarias respecto a la prevención de la muerte súbita, hacen que muchos bebés no conozcan otra posición incluso estando despiertos. En estas posturas mantenidas, la cabeza del bebé recibe una presión constante casi siempre en la misma zona, impidiendo que esos huesos se expandan y crezcan en su forma natural, quedando esa zona aplanada.

Es importante no confundirlas con la craneosinostosis, que sería la fusión prematura de alguna de las suturas craneales, impidiendo el crecimiento y generando la deformidad.

Decíamos antes que la detección precoz por parte del pediatra, es clave para el resultado. Cuanto antes empecemos con el tratamiento y las medidas posturales, más posibilidades tenemos de que la cabecita normalice sus simetrías. Hay que tener en cuenta que no estamos solo ante un problema estético, sino que estamos ante una deformidad, nada más y nada menos que del cráneo de nuestro bebé. Estas deformidades se asocian a determinados retrasos del desarrollo psicomotor, problemas oculares, de oído y posturales entre otros.

El tratamiento de fisioterapia/osteopatía realizado de forma precoz, puede acelerar el proceso de normalización en plagiocefalias posturales, en las que no hay cierre prematuro de fontanelas y suturas. Con una serie de técnicas muy suaves, aliviamos las tensiones externas que puedan limitar el movimiento del cráneo, permitiendo que este vaya recuperando su simetría y crezca de la forma más natural posible.

En las plagiocefalias diagnosticadas como leves o moderadas el pronóstico es bueno tras dos o tres meses de tratamiento, combinándolo también con medidas de higiene postural.

En deformidades a partir de los seis meses de vida, se suele valorar la posibilidad por parte del neurólogo de poner un casco corrector. Según va pasando el tiempo disminuye el margen de maniobra, dado que las fontanelas se van cerrando según se osifica el cráneo. Así que no hay que despistarse.

Las sesiones suelen ser semanales inicialmente y después cada 15 días, teniendo un coste de 45€ cada una.

Si vuestro hij@ tiene algún tipo de deformidad craneal, no dudeis en poneros en contacto con vuestro pediatra y con nosotros.
Entre todos podemos ayudaros.

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